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12/6/06
La tendencia de los restaurantes cama
La moda de lo diferente
Los restaurantes cama, que se caracterizan por hacer que sus clientes coman acostados, son la nueva moda en las ciudades más excéntricas de Estados Unidos. Una experiencia novedosa que logra combinar dos de los mayores placeres del hombre.

El mundo gastronómico se ha caracterizado, desde hace algunos años, por poder convertirse en la vidriera de algunas de las excentricidades más curiosas del planeta. En una era donde la vida diaria se presenta cada vez más rutinaria, no son pocos los intentos que se hacen con el fin de transformar esta monotonía en extravagancia. En una primera instancia, esto se manifestó en la cocina, sobre todo en la preparación de ciertos platos y en el arribo de algunos alimentos desconocidos hasta el momento por el mundo occidental. En la actualidad, son los restaurantes y los espacios gastronómicos los destinatarios de las diferentes rarezas que caracterizan al mundo contemporáneo, hecho que se puede comprobar en una tendencia que nació en Estados Unidos pero que aspira a traspasar fronteras: los restaurantes cama.

Estos restaurantes, que se caracterizan por hacer que sus clientes coman acostados, surgieron en los últimos dos años y se ubican, principalmente, en Miami y Nueva York, aunque también se encuentran algunos en Amsterdan, Roma y Bangkok. Los más conocidos son Bed, Highline y Duvet, todos en territorio norteamericano y visitados por algunos de los círculos más VIP y sofisticados del mundo.

El primero de ellos, Bed, nació en Miami y surgió como un producto típico de la idiosincrasia del lugar. Su ubicación, en el circuito de restaurantes más fashion de la ciudad, hace que sus "camas” sean más que requeridas tanto por el mundo de la farándula como por algunas de las personas más importantes del planeta. El éxito de la propuesta hizo que se traslade a Nueva York, donde se presenta como una síntesis de la esencia de las dos ciudades.

Por su parte, Highline se encuentra ubicado en el Meatpacking District neoyorkino y se encuentra dirigido, también, a un público poco tradicional. De todas formas, este restaurante cuenta también con mesas y sillas para aquellos comensales que aún no se animan a la experiencia del colchón. Ambientado con una estética que recuerda los años '60, representa una buena opción también para aquellos amantes de la cocina tailandesa, una de las especialidades del lugar.

Por su parte Duvet, otra de las opciones de la Gran Manzana, se presenta en el mercado como otros de los restaurantes que dan pie al fenómeno. Su dueña, Sabina Belkin, estableció incluso el servicio de sábanas hechas a medida, aunque esto no representa una novedad ya que Bed, por ejemplo, cuenta con colchones ortopédicos y un recambio de sábanas realizado por un patrullero en pijamas.

Más allá de las lógicas diferencias que establece la libre competencia, hay ciertas normas comunes a todos estos sitios y que, generalmente, se relacionan con el tema del menú. El hecho de comer sobre una cama aumenta el riesgo de volcar comida y de manchar aquello sobre lo que se está comiendo, por lo que hay una serie de platos que se encuentran prohibidos con el fin de evitar estos tipos de derrames. Generalmente se excluyen de los servicios de cama a comidas como salsas, sopa, pollo o pescados enteros que requieran de muchos cortes. El comensal suele recibir los platos cortados previamente, detalle que simplifica la tarea de disfrutar de menues elaborados sólo por chef experimentados.

A pesar de la novedad y rareza que representan la propuesta, estos restaurantes han logrado cosechar un éxito importante en los lugares en donde se han instalado. Si bien aún es patrimonio de grupos acostumbrados a moverse entre la excentricidad, la vanguardia y la moda, no es difícil suponer que si este fenómeno llega a incrementarse a través del tiempo logre acaparar también a otros tipos de grupos.

Actualmente, no se ven restaurantes de este tipo en Argentina, aunque no se debe descartar que sea incorporada en poco tiempo por algunos de los sectores más sofisticados de la ciudad considerada por muchos como una de las ciudades más vanguardistas de Sudamérica, no sería sorpresa que fuese una de las primeras en instalar esta tendencia en nuestro continente. Sobre todo en aquellos que sueñan con poder disfrutar de una exquisita comida envueltos por la suavidad de una buena cama. Una experiencia llena de placer sólo para espíritus sibaritas.

Elena Guarriello        Salomé Samora

 
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